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Los escuchos mis estimados.
Diego Andrés Aracena Fernández
Memorias De Mi Otro Yo

jueves, 16 de julio de 2009

Prefacio (OFICIAL)

Prefacio

Que trillado es este mundo. La gente pareciera ser toda igual con sus preguntas y conclusiones. ¿Para qué existo? ¿Para qué vivo? ¿Para quién vivo? Son preguntas que, a mi edad, yo sé que no podría responder. A los 18 años uno no sabe donde está parado realmente. No entiendo lo grande y pequeño que es el mundo a la vez. La verdad es que yo debería estar preguntándome lo mismo. Pero mi mente da prioridad a otras cosas. Pienso en donde está la gente buena, la gente que es confiable, los amigos.

Creo que al menos el 90% de los tipos de mi edad se hacen estas preguntas sobre el existencialismo de uno, aunque a veces no le prestan mucha atención a estas y solo se les pasa por 1 segundo, pero las piensan. Debo admitir que a mí ni siquiera eso. Yo me pregunto por qué se cuestionan esas cosas. Los jóvenes de hoy somos algo raro, buscamos una identidad propia usando a otros, estando con otros. La verdad soy raro, ¿O es acaso que soy especial? Bueno, si lo planteamos de la manera que lo expuse sí, soy especial al diferir con los demás. Pero si vamos más a fondo con otros casos me doy cuenta que no.

En la vida, y en muchas cosas, siempre hay excepciones. La oveja negra del rebaño, o quizás la vaca que entrega la leche más dulce. Siempre hay excepciones, por lo tanto, ser la diferencia no me hace especial, sino común. Entonces ¿qué tiene de especial ser la excepción de algo? Solo soy el que debo ser en este equilibrio de la vida. La verdad, no pretendo ser especial tampoco. ¿Quiero ser el animal enjaulado del zoológico que por su rareza lo miran? ¿Quiero ser ''algo especial? No. Solo quiero buscar algo que pensar.

Yo pienso mucho, sí, demasiado para ser verdad. Mi vida, se podría decir, es un pensamiento no abstracto. Todo está en mi cabeza, pero solo en mi cabeza. No soy capaz a veces de detenerme y hacer lo que pienso. Se podría decir que me embriago con mis pensamientos. En un estado de ebriedad uno piensa (sabe) que sus acciones están cosas mal, pero por alguna razón igual las hace. ¿A qué punto podemos comparar las ideas con los hechos? ¿Alguna vale más que otra? En ese caso. ¿Qué implica la intención? Una respuesta rápida a todo esto: Perspectiva. Si yo veo la vida de tal manera me daré cuenta que la acción vale más que la intención o viceversa.

Mi perspectiva. ¿Qué significa pensar en mis acciones? ¿Qué estoy haciendo? Creo que el mundo ha sufrido una transformación. Antes, creo, vivíamos para un futuro. Nuestros antepasados luchaban por un futuro mejor. Nosotros en cambios, al entender que el pasado trabajaba para un futuro, nosotros, queremos recibir lo que se cultivo y queremos las cosas ya. Yo afirmo que la humanidad al fin está viviendo el presente y no pensamos en el mañana y menos reflexionamos en el ayer.

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