¡¡Bienvenidos!!

Espero les guste lo que vaya escribiendo acá. Aunque mi verdadera intención no es agradarle a los demás, sino a mi, pero espero escuchar su opinión por si debo ir cambiando algo que deba mejorar, no quitar.
Los escuchos mis estimados.
Diego Andrés Aracena Fernández
Memorias De Mi Otro Yo

martes 7 de julio de 2009

Muerte del sol

Hoy desperté, mire por la ventana y me percaté de dos cosas. La primera es que las calles están vacías, al parecer despertar temprano no es una costumbre de muchas personas un día domingo, sin embargo desde pequeño tuve que levantarme temprano y esa práctica nunca la abandoné a pesar que luego no fue necesario trabajar los duros domingos de mi infancia. De lo otro que me di cuenta es que sigilosamente el sol aparece en las calles de la ciudad con mucha fuerza, como si el mar trae una fuerte ola y se hace notar por el sonido del impacto, el sol aparece e ilumina toda la calle, incluso las sombras desaparecen porque el sol refleja en los vidrios y esto quita la oscuridad. La verdad la aparición del sol, con fuerza o sin fuerza siempre fue motivo para que yo despertara. Era mi despertador en esos días de inocencia.
Me pregunto: si el sol tuviera sonido ¿cuál sería? Hay caricaturas que avisan el amanecer con un sonido de un gallo despertador. Eso ocurre en las granjas pero aun con ese sonido, no es el del sol. Si el sol tuviera sonido ¿sería melódico ó sería algo peor que la de un gallo? La verdad eso no me preocupa y no creo que halle respuesta para esto.


A pesar de levantarme temprano salí apresurado de mi casa. Tengo que trabajar festivos pero no por obligación, soy el jefe, sino porque me gusta producir dinero. Creo que el tener una buena cantidad en el bolsillo te quita preocupaciones y me da el poder de hacer lo que quiera. Al salir del condominio vacío de mi casa noté que otra persona, a pesar de la hora que era, también había salido de lo que parecía un condominio muy familiar. Era una mujer, bastante interesante. Sus piernas eran perfectas, y con esas pantis que parecían seguir esa mini falda recatada te hacían levantar más que la imaginación. Esa blusa mal abotonada te decía algo más de que ella andaba con mucha prisa y su rostro sin imperfecciones y poco maquillaje reflejaba lo que era ser dotada por belleza. Una mecha suelta caía de su rostro y sus ojos… ¿me están mirando a mí?... Decidí subirme a mi auto y hacer como que nada ocurrió.


Llegue al trabajo preocupado por el gran trabajo que tenia. A pesar de trabajar todos los días siempre me queda mucho por hacer. Mi trabajo es muy simple la verdad. Yo soy el encargado de un equipo de cierta sección de la empresa. Se mueve mucha información entre nosotros. Mis subordinados son los que recolectan la información de ciertas cosas y verifican si esta es correcta o no. Yo soy el que debe generar informes para analizar las situaciones actuales de la información entregada y luego recomiendo que se debe hacer y cómo se debe hacer. Equipos así hay 4 en la empresa y todos con una cabeza, en mi equipo yo.


Al salir del trabajo para ir almorzar fui a un restaurant a comer mi plato típico, carne a lo pobre. (Para los que no saben en qué consiste este plato, es papas fritas con un bistec de carne y cebolla cocida) y decidí ir a comer a un lugar nuevo. Tomé una mesa desocupada y llamé al mozo. El mozo era torpe. Nunca vi tanta idiotez en alguien que debe ser más atinado. Luego de hacer mí pedido tres veces porque, al ser boliviano, no entendía que le decía por mi acento me puse a ver el entorno del nuevo restaurant. Se veía bastante lujoso, lujoso para los que no saben nada sobre buenos lugares para comer. Para mí era una ordinariez. Llego el mozo con mi plato y mi vaso de vino muy rápido, puntos para el lugar. Pero el imbécil derramo vino en el mantel y luego a mi costosa ropa. Y como colmo de todo trato de limpiarme con su saliva. ¡El colmo! Le dije: Llama al gerente del local ahora. Y el mozo muy nervioso fue y llamó a lo que pensé sería la ordinariez en persona. Vuelve el mozo y me responde: “Em. Lo espera en su oficina, si es posible acompañarme lo llevaré ante ella” Yo pensé “Me equivoque es la ordinaria entonces”. Lo seguí por un pasillo bastante angosto y en su muralla tenía pinturas de noches, algunas eran noches del desierto, otras de la playa, otras del bosque y muchos tipos de ambientes. Lo curioso era que al ver las pinturas podía percibir el frío y el calor de ellas, algo que no pensé fuera posible y creo que me volví un poco loco con eso. En fin llegamos a la oficina y al entrar vi a un ángel pisando el infierno. Era mi nueva vecina…