¡¡Bienvenidos!!

Espero les guste lo que vaya escribiendo acá. Aunque mi verdadera intención no es agradarle a los demás, sino a mi, pero espero escuchar su opinión por si debo ir cambiando algo que deba mejorar, no quitar.
Los escuchos mis estimados.
Diego Andrés Aracena Fernández
Memorias De Mi Otro Yo

viernes 27 de marzo de 2009

Joven

Hoy día he experimentado algo que no vivo hace mucho tiempo. Siento no sé, ¿mariposas en el estómago? Que estupidez. No, estoy emocionado, estoy alegre, estoy contento, estoy impresionado. No sé cómo explicarlo. Es sencillamente, loco. Escribiré un texto de cómo me siento en estos momentos, donde pienso en alguien y el saber que no piensan en mí de la misma manera. No creo que sea amor o mucho menos. Es un no sé. Pero es guay.


Corre, corre, corre pequeño niño asustado. Baja las escaleras del último piso de este castillo antiguo. Solo sabes que hay una salida, pero trae muchos caminos. ¿Qué esperas encontrarte en vuestro camino? Como buen niño, no dudas. Pero el correr desesperadamente te hace crecer y te hace sentir inseguro ‘‘¿Qué puerta tomo? ¿Estoy subiendo o bajando?'' te preguntas mientras con los ojos cerrados avanzas. Han pasado años y buscando la salida. Pero ahora sabes que algo está en tu busca.
Corre, corre, corre pequeño joven asustado. Baja las escaleras de quien sabe que piso de este castillo antiguo. Solo sabes que hay una salida, pero ya has tomado muchos caminos. ¿Ya sabes que te encontrarás detrás de cada puerta? Como cualquier joven dudas. La incertidumbre de abrir puertas y encontrar lo mismo te desespera. Pero sabes que hay puertas que no has visto de la desesperación. Y quieres gritar, pero el sonido se ahogo con tus pasos en un pasillo donde ya has gastado el suelo de tanto pasarlo, pero igual te tropiezas con el mismo muro. ¿Serás capaz de pasarlo? Quizás destruyendo el obstáculo podrás llegar. Aunque no se pueda inténtalo. Solo que el precio de no lograrlo te quita confianza de seguir.
Corre, corre, corre joven aventurero. Baja las escaleras de los pisos nunca antes explorado. Con tu forma de pensar te has dado cuenta que hay varias salidas. Elige joven, el castillo te exige escoger una. ¿Saldrás por el patio? ¿Por la cocina? ¿O por la entrada como se debe? Alguien te persigue y quien sabe que puede ocurrir en ese encuentro. Esa persona esta desorientada igual que tú. ¿Le temes a lo desconocido?
Corre, corre, corre joven intrépido. Te diste cuenta que no existen pisos y tú eliges donde pararte. Exiges silencio en el castillo para prestar atención a tu acompañante misterioso. Abres la puerta y esperas en la silla coja, con las ansias de toparte con el otro. ¿Me hará daño? Lo intentas. Ahora solo quieres saber quién es y porque esta ahí. De un momento a otro se abre la puerta de extremo a extremo. La figura tras la puerta te mira con cara de susto y miedo. No esperaba toparse un día contigo pero aquí están. Te paras frente ella joven decidido y te das cuenta de que te agrada su compañía y no la quieres dejar sola. ¿Sera que ella piensa lo mismo de ti? No importa, para mi ella importa. Algo de ella te hace sentir que son iguales. Quizás es su forma de vestir. Quizás les gusto la misma comida del gran castillo. Quizás el correr les gusto más. Pero tu mí estimado joven sabes que algo tienen y no quieres perderlo. Toma su mano y llévala a la salida, como si supieras donde está.
Camina despacio joven infeliz. Encuentras pasillos nunca antes vistos, y sientes que es gracias a ella que descubres este nuevo camino. Y al encontrar la salida te das cuenta de que el sol es molesto y prefieres seguir en el castillo. Pero ella decide que mejor...



No puedo terminar que decide ella pues tengo que averiguarlo. ¿Convencerá al joven de irse o se quedara con él en el castillo? ¿Hay más opciones? Si, las hay. Ahora las sabremos con el tiempo