Silencio. Quiero silencio dentro de mí. ¿Es mucho pedir que mis pensamientos y sentimientos me atormenten tanto? Cada cosa que hago me lleva a otra en un sin fin de sucesos que me desfavorecen. Vaya vida llevo atado a mi débil cuerpo. No soporto nada ni a nadie, es algo recíproco con todo lo que existe. ¿Es acaso que no me gusta la comida japonesa o es ella que no le gusto yo?
¡¡FUERA!! No quiero escuchar el filo del cuchillo partir el aire de mis pulmones con un pensamiento, quiero escuchar el bombear d mi corazón al recordar un beso o una caricia, ni siquiera quiero escuchar la voz dormida de un recuerdo de un pasado cercano, y menos de uno lejano.
¿Es qué al votar mi alma no se fueron todas estas cosas? Un tormento. A veces pienso que mi alma la tiene el mismo diablo y el muy infeliz no la tortura. Solo la tiene entre sus manos dejándome en duda ¿Qué le hará? Sé que puedo recuperar mi alma, todo se puede con Dios a mi lado, pero creo que aun no estoy listo para recibirla, me falta algo. Pero con este maldito ruido en el vacío de mi interior no puedo.
Maldito cuerpo que condena a muchas más personas como yo, y dejas ir las cosas más valiosas de la vida. Mi cuerpo pide y grita: ''Aliméntame, consume, toma, juega, etc. ‘‘y yo soy tan débil, no puedo solo decir que no. Pero sé que alguien puede ayudarme, pero no está.
Silencio, por favor cuerpo mío, dame un momento de silencio. Hagamos una tregua, pide algo de mí y te lo daré por unos segundos de silencio. Estoy seguro que quieres algo, pero debemos conversar... He aprendido que todas las cosas quieren algo y podemos llegar a un acuerdo. Te daré la alegría de disfrutar, cuidarte, darte buena salud y dejaremos los malos vicios pero necesito silencio. ¿Para qué quiero silencio? ¿Para descansar? No, precisamente es para trabajar. Tengo que estar atento cuando mi otro yo llegue. Debo darle la sensación de que está todo bien para que no se tope con un mal ambiente. Con él podremos mejorarnos mental y físicamente, él nos completa, nos ayudara ser un todo nuevamente.
El violín rompe sus cuerdas, la guitarra se parte en 3, la viola toco su última nota dejando un chelo tocando despacio hasta que se calla. El saxo se va volviendo solamente quien lo toca y todos ellos sentados esperan para ver cumplirse la promesa. Todos mirando la puerta donde se escuchan unos pasos afueran de ella. Se ve una figura atrás de la puerta de luz. No se escucha más que un salto y unos pasos. Pasos, pasos, pasos que provocan emoción y tristeza. Todos quieren conocer a la figura, ¿será él?
Sentimos como se abre la puerta donde el verano termina y nuestro eterno invierno ha pasado a otoño. La figura entra con una maleta entre sus manos llenas de heridas de latigazos y sin un dedo, su cara demacrada resplandece más que el mismo sol y al entrar cogiendo nos dice:
- ¿Es aquí donde esperaban al inválido más grande del mundo?
Luego de darle una mirada fugaz llena de nada le respondo:
- No esperamos a un inválido, no esperábamos a un mendigo, no esperábamos las sobras del mundo. Te esperábamos a ti.
No sé si describir el abrazo como la fusión máxima o sola la mejor sensación del mundo pero al abrazarlo el segundo que duro me di cuenta de que podía morir.
Luego de abrazar el aire y sentir mi corazón reventar al darme cuenta de que todo era un sueño. Desperté agitado y sentí que todo había acabado. Me levante con la idea de tenerlo cerca y me di cuenta de que solo en sueños lo tendría. ¿Pero qué ocurre? Hay algo extraño... El silencio dentro de mi reina y una esperanza me dice que no todo fue un sueño...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada